miércoles, 19 de septiembre de 2018

¿Canonizaciones por la Iglesia "Novus Ordo"?

     




     Estamos escuchando algunas cosas relacionadas con el proceso de canonización de Pío XII, abierto por Pablo VI en 1965. Cosas, en realidad, muy injustas y sesgadas por cierto ánimo político-religioso sobre un supuesto apoyo y hasta simpatía de Papa Pacelli con la causa de Hitler. 

   Contra estas afirmaciones está el propio pensamiento de Eugenio Pacelli respecto al nacionalsocialismo alemán plasmado en la Encíclica "Mit brennender Sorge" que él mismo redactó por encargo de Pío XI, sus alocuciones cuando ya era Papa, la gran cantidad de sobrevivientes judíos refugiados en dependencias de la Iglesia, la gran cantidad de positivos testimonios de relevantes personalidades judías (a tal punto de modificar positivamente el mismo texto sobre él en Yad Vashem), etc. 

     Sin embargo, existe un problema aún mayor, por ser insuperable, no sólo para el proceso de canonización del propio Pío XII, sino que también afecta a todas las canonizaciones a partir de su fallecimiento en 1958. 

      En efecto, perteneciendo las "Solemnes canonizaciones de los santos" al objeto secundario del Magisterio infalible de la Iglesia, nos encontramos con una dificultad insalvable concerniente a la situación en que se encuentra la Iglesia a continuación de la promulgación del Concilio Vaticano II, ya que, a partir de esa fecha, ningún elegido en Cónclave, que se presume válido, ni Bergoglio, ni algún sucesor que no derogue el Concilio Vaticano II y las posteriores reformas, ha poseído, ni posee la Autoridad de Cristo para canonizar a nadie en la Iglesia Católica. 

    La razón está en el principio de Autoridad. En efecto, la esencia de toda autoridad es su determinación a procurar el bienestar y el fin propio de la institución que dirige. Es así que los "papas" post Vaticano II no procuran el bien ni el fin propio de la Iglesia, que es, la Gloria de Dios y la salvación de las almas, porque han puesto un obstáculo para recibir la Autoridad que Cristo debe comunicar al elegido en Cónclave, obstáculo que es la intención habitual de enseñar el error doctrinal (muchos de ellos contradiciendo la enseñanza previa de la Iglesia), mala disciplina (irreverente o, francamente, moralmente errónea) y falso culto (sacramentos, liturgia y Misa). 

     Todo católico sabe, o debiera saber, que la Autoridad de la Iglesia, comunicada por Cristo, NO puede dar a sus fieles habitualmente el veneno, es decir, el error y el mal, a causa de la indefectibilidad de la Iglesia; es decir, que la Iglesia, por la promesa divina, debe continuar, hasta el fin de los tiempos, con la misma naturaleza y propiedades con las que Cristo la ha fundado y dotado, en otras palabras, es imposible que la Iglesia sufra un cambio substancial, como quiere el Concilio Vaticano II y la "jerarquía" subsiguiente. 

     Por lo tanto, en razón de la privación de la Autoridad en la Iglesia en la situación presente, es imposible poner el "Solemne acto de canonización" con la infalibilidad de la Iglesia, por parte de la jerarquía post Vaticano II, ni la de los que ya "canonizó" ni la de Pío XII, que deberá esperar, si Dios lo quiere, un verdadero Papa de la Iglesia Católica...!

sábado, 15 de septiembre de 2018

Ecce sublimes dignitas et similitudo tuae. Bergoglio dixit!






15 DE JUNIO DE 2018
El Sr. Bergoglio, pretendiente al Papado, dijo: “La doctrina de Jesús sobre la mujer cambia la historia. Antes de Jesús la visión sobre las mujeres era una cosa, pero después de Jesús son otra. Jesús dignifica a las mujeres y las pone al mismo nivel que a los hombres porque toma esa primera palabra del Creador, ambas son "imagen y semejanza de Dios", ambas; no primero el hombre y luego un poco más abajo la mujer, no, ambas lo son. Y un hombre sin mujer a su lado - ya sea como madre, como hermana, como esposa, como compañera de trabajo, como amiga - ese hombre solo no es la imagen de Dios. Este es un pecado contra Dios el Creador, rechazando a las mujeres porque sin ella los hombres no podemos ser imagen y semejanza de Dios". (NOTICIAS VATICANAS)


Veamos esta sorprendente y hasta extravagante enseñanza de este “magisterio” Bergogliano más de cerca. Tal parece que, en más de dos mil años, nuestra Santa Madre Iglesia nada dijo a nuestros pobres antepasados, tan católicos ellos, sobre la dignidad, imagen y semejanza de la persona humana; pero, al menos, los fieles ecuménicos sí tienen la "suerte" de recibir esta preclara “enseñanza” de su “pastor”.

La imagen, la semejanza y la dignidad.

Bergoglio se remite a la doctrina de la dignidad y de la imagen y semejanza de Dios en el hombre tomada del “magisterio” de Wojtyla, tal como se desprende de su “Carta a las Familias” (2 de febrero de 1994). En el n. 6 de la Carta, Wojtyla, reflexiona sobre la persona humana y dice: «La clave interpretativa está en el principio de la ‘imagen’ y de la ‘semejanza de Dios’... “Hagamos al hombre a nuestra imagen, a nuestra semejanza” (Gn 1, 26)» 

Es cierto que el primer hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios; está divinamente revelado. Pero, veamos si este magisterio de Bergoglio/Wojtyla abandona, o no, la doctrina católica y, para eso, consultemos al Doctor Común de la Iglesia. En efecto, Santo Tomás de Aquino enseña que las criaturas irracionales no son a imagen y semejanza de Dios; en ellas existe sólo un vestigio del Creador (I, 93, 2). Las criaturas angélicas, en primer lugar (I, 93, 3) y luego, también los hombres son a imagen de Dios, que esimago creationis, no en el cuerpo, sino en el alma intelectual (I, 93, 6); es decir, la esencia del alma humana (las potencias) es imagen de la unidad trinitaria de la naturaleza divina. Los ángeles y los hombres, además, pueden ser a semejanza de Dios en la Gracia, que es imago recreationis, a la manera de una segunda creación de orden sobrenatural, la cual llegará a consumarse en la Gloria, que es imago similitudinis.Esta semejanza no es común a todos los hombres (I, 93, 4), sino sólo a aquellos que están en gracia de Dios: por lo tanto, el hombre puede adquirir la semejanza, pero también puede perderla. Y Santo Tomás, en la cuestión 93 de la primera parte de la Suma, donde trata expresamente la imagen de Dios en el hombre, sigue enseñando al respecto: el hombre y la mujer son a imagen de Dios en lo que corresponde al alma intelectual y sus potencias, es decir, en lo principal, pero sólo el hombre (vir) lo es en lo que corresponde a los aspectos secundarios. Respecto a esto San Pablo, Palabra de Dios inspirada, afirma que “el hombre es imagen y gloria de Dios, en cambio la mujer es gloria del hombre” porque “no viene el hombre de la mujer, sino la mujer del hombre; ni fue hecho el hombre por causa de la mujer, sino la mujer por causa del hombre” (1 Cor 11, 7ss).
Por otro lado, cuando Bergoglio, siguiendo a Wojtyla, afirma que un hombre solo, sin mujer a su lado, no es la imagen de Dios, con esto, al mismo tiempo, afirma que ¡el hombre se asemejaría a Dios en ser hombre y mujer! Es decir, ¡Dios sería masculinidad y feminidad!Lo cual repugna no sólo a la Fe, sino también al sentido común, toda vez que, como es obvio a todos, la masculinidad y la feminidad están ordenados a la generación, como leemos en el mismo Génesis, en que Dios ordena a los hombres ser fecundos. Es claro que, tanto Bergoglio como Wojtyla, tienen la intención de incluir el elemento femenino en la divinidad. En efecto, Wojtyla, en la mencionada Carta a las Familias (n. 7), altera las palabras divinamente reveladas de San Pablo (delito gravísimo, puesto que no está permitido al hombre quitar, alterar o agregar nada en las Escrituras) con su paráfrasis “del cual toda paternidad y maternidad toma nombre”; si vamos a Efesios 3, 14s, en vano encontraremos allí el término “maternidad”. Dios, que es puro Espíritu, no es sexuado, ni macho ni hembra; sin embargo, no es casualidad que Dios se haya revelada al hombre como Padre y no como Madre; y la segunda persona, el Hijo y no la Hija, se haya encarnado en un hombre de sexo masculino, Jesucristo, nuevo Adán y no nueva Eva. 

Ahora, ¿a qué obedecen estas “enseñanzas” de Bergoglio/Wojtyla? ¿qué pensar de su insistencia en agregar la “feminidad” a Dios, dualidad divina que serían tan necesaria para su imagen en el hombre? Sin recurrir a explicaciones teológicas, en lo inmediato, esta “enseñanza” es una concesión al feminismo modernista, que impera hasta en el campo teológico; incluso, la Pontificia Comisión Bíblica ha reivindicado en un documento una necesaria “exégesis feminista” de la Biblia, que fue presentado oficialmente por Ratzinger, reconociendo la “necesidad” de “identificar y corregir algunas interpretaciones corrientes que eran tendenciosas y apuntaban a justificar el dominio del hombre sobre la mujer” (Avvenire, 19 de marzo 1994, p. 16), refiriéndose a los conocidos pasajes de San Pablo (palabra revelada por Dios) cuando habla de la familia: 1 Cor 11, 3-10; 1 Cor 14, 34-35; Ef 5, 22-33; Col 3, 18-19; 1 Tim 2, 11-15; Tito 2, 5; 1 Pedro 3, 1-7 (este último pasaje no sólo es Palabra de Dios, sino, además Magisterio infalible de la iglesia, puesto que son las palabras del primer Papa). Es claro que estas palabras de San Pablo y San Pedro van directamente en contra de los “principios” del modernismo corriente, que son los principios de la nueva iglesia y religión nacidos del “concilio” Vaticano II, principios del liberalismo, común a todos los “papas” post conciliares. 
¿Acaso alguien puede pensar que el discurso de Bergoglio estaría de acuerdo con San Pablo y San Pedro? ¿Acaso no los acusaría de misoginia, o de discriminación? El mismo Dios ¿no sería acusado de misoginia y discriminación por Bergoglio feminista? Cabe suponerlo, según los cánones de la iglesia ecuménica que él preside; en cambio, la Iglesia Católica enseña que la subordinación de la mujer al hombre no significa que ella tenga cualidades menores, o que, en el orden de la gracia, la mujer no pueda ser superior al hombre y más santas que él. De hecho, la criatura más elevada en gracia es la llena de gracia, una mujer, la Santísima Virgen María.

Y bien, llegamos a la íntima unión del maestro Wojtyla con su discípulo aventajado Bergoglio. En efecto, nuevamente, Wojtyla escribe en su Carta por El año de la familian. 6: “Esta es la primera afirmación [de San Pablo en su Carta a los Efesios, n.d.r] de la igual dignidad del hombre y de la mujer: ambos, igualmente, son personas”. Sin embargo, contra Wojtyla/Bergoglio, si todos los hombres son personas, no se sigue de esto que no deban existir relaciones jerárquicas entre ellos, por mucho que se quiera establecer sólo relaciones de igualdadaún cuando se recurra a la “igual dignidad de la persona, común a los hombres”.

Sin embargo, la sola motivación feminista de Bergoglio/Wojtyla no basta para explicar esta extraña exégesis; en efecto, ésta obedece profundamente al trasfondo filosófico del personalismo, propio del espíritu del Vaticano II y del “magisterio” sucesivo: “Dios (Persona, de hecho, tres Personas) es, según lo repite Avvenire,conjuntamente, padre y madre”, o sea, el Andrógino primitivodel esoterismo. A la base del personalismo bergogliano y wojtyliano encontramos una monstruosa y anormal concepción de la dignidad de la persona humana, dignidad tan recurrente y obsesiva en Bergoglio, dignidad que, según Wojtyla en su Carta, deriva del “concilio” Vaticano II que “hace referencia a la imagen y semejanza divina que todo ser humano ya posee por sí mismo”(n. 8), contrariamente a Santo Tomás, como hemos visto más arriba, según el cual la semejanza con Dios, imago recreationis, es dada sólo por la Gracia santificante, la cual no es poseída por todos los hombres, y aún menos “por sí mismos”; y también, dice Wojtyla, porque “con la Encarnación el Hijo de Dios se ha unido con todo hombre” (GS n. 22), de nuevo contrariamente a Santo Tomás, es decir, prescindiendo de la Gracia; y, además, continúa Wojtyla, de acuerdo al “concilio” que dice “el hombre, que sobre la tierra es la sola criatura que Dios ha querido por sí misma”(es decir, el hombre no está ordenado, finalizado, a Dios, sino a sí mismo) explicando en su Carta que “Dios quiere al hombre como un ser similar a sí, como persona. Este hombre, todo hombre, es creado por Dios ‘por sí mismo’...quiere al hombre finalizado a sí mismo. Dios consigna al hombre a sí mismo” (n. 9) ...la persona jamás puede ser considerada como un medio para lograr un fin; jamás, sobre todo un medio de ‘provecho’. La persona es y debe ser solo el fin de todo acto. Solamente entonces la acción corresponde ‘a la verdadera dignidad’ de la persona (n. 12). Luego, así de tan grande es la dignidad de la persona humanatambién para Bergoglio; tan grande que jamás es un medio, siempre un fin. La monstruosidad de esta idea está en el hecho de que ¡esta es precisamente la definición del fin último, o sea, de Dios! Es decir, ¡el hombre ni siquiera estaría finalizado a Dios! En todo caso es el mismo Wojtyla quien lo afirma explícitamente en Amor y Responsabilidad(p. 19). ¿Qué dice, en cambio, Santo Tomás? El Doctor Común de la Iglesia nos recuerda que “Dios es la causa final de todas las cosas” (I, 44, 4) pues la Palabra revelada en las Escrituras dice “El Señor ha hecho todas las cosas POR SÍ MISMO” (Prov 16, 4) y, contra la mencionada herejía del “concilio” Vaticano II y de Wojtyla y Bergoglio, está la condena del auténtico Concilio Vaticano de 1870, Sesión III, cap. I con la siguiente definición: “Quien negase que el mundo fue creado PARA GLORIA DE DIOS[el énfasis es mío], sea anatema”. Por lo tanto, es Dios (no el hombre) el fin del “mundo y de todo lo que contiene, espirituales y materiales...” (Ibíd.), por lo tanto, también de las personas humanas; luego, el hombre es un medio (no un fin para sí mismo) de la Gloria de Dios.

Hemos visto, contra Bergoglio, que la dignidad de la mujer no consiste en ser colocada al mismo nivel que los hombres, en cuanto a los aspectos secundarios divinamente revelados por San Pablo en los pasajes anteriormente mencionados. Específicamente, en cuanto a la dignidad de la persona humana, de acuerdo con la doctrina auténticamente católica, hay que decir que un hombre que no realiza el fin para el cual ha sido creado, sintetizado por San Ignacio en “alabar, reverenciar y servir a Dios, y mediante esto salvar su alma”, no procura la gloria de Dios y, con su pecado, decae de su dignidad, propiamente derivada de Dios. Y, nuevamente Santo Tomás: “Con el pecado el hombre abandona el orden de la razón, por lo cual decae de la dignidad humana...degenerando en la servidumbre de las bestias...de hecho, un hombre malvado es peor y más nocivo que una bestia”(Suma de Teología II-II, 64, 2 ad 3). Sin embargo, sobre este aspecto negativo del hombre no hay rastros de la “enseñanza” del Sr. Bergoglio. Por lo tanto, en sí misma, la dignidad del hombre, criatura racional y libre, radica en la conservación en el estado de Gracia santificante, sin pecado mortal; no en condiciones meramente naturalísticas, como las proclamadas igualdades sociales, levantadas por el espíritu de revolución, la masonería, el liberalismo, el pluralismo y el humanismo.

Y Bergoglio termina diciendo “Y un hombre sin mujer a su lado...no es la imagen de Dios...porque sin ella los hombres no podemos ser imagen y semejanza de Dios". Esta afirmación es muy bizarra, jamás escuchada de un Papa de la Iglesia católica, descolgada de una catequesis totalmente extravagante y extraña al catolicismo, que hunde sus raíces, incluso, en el Catecismo Judío. En efecto, una página del catecismo hebreo tiene un impresionante parecido con esta “catequesis” de Wojtyla/Bergogio: Igualdad absoluta entre hombre y mujer (actualmente lo vemos a diario ante nuestros ojos mediante un incesante bombardeo de los medios sobre la campaña feminista); el fundamento de esta igualdad es el andrógino primitivo, pues Dios creó a Adán macho y hembra; la separación de este andrógino sucedió para que no seamos iguales a Dios, que también es, por lo tanto, hombre y mujer, padre y madre, el Andrógino primitivo de los cabalistas; luego, el hombre y la mujer, tal como lo quiere el “católico/hebreo” Bergoglio, encuentran su plena semejanza con Dios y su unidad primitiva en la unión conyugal...definitivamente, esta NO ES LA VOZ DE LA IGLESIA CATOLICA 
¿Y qué diremos del celibato sacerdotal si, para Bergoglio, el hombre sin una mujer no refleja la imagen de Dios? Pues, diremos que Wojtyla /Bergoglio profesan un total desprecio por el celibato y por el sacerdocio; tal parece que, para Bergoglio, un hombre sin una mujer permanezca incompleto, un medio hombre. Lástima que el perfeccionamiento personal del individuo, enseña la doctrina católica y los consejos evangélicos de Jesucristo (Mateo 19:12; 1Corintios 7:8; 1Corintios 7:38) se puede obtener aún mejor, en el estado de virginidad y de celibato virtuoso. ¿Cómo no traer a colación, a propósito del aberrante consejo de Bergoglio, la “enseñanza” del evolucionista (por lo tanto, ateo) Teilhard de Chardin, jesuita y modernista, como Bergoglio, cuando dice, por ejemplo: “El hombre elemental permanecería incompleto si, en el encuentro con el otro sexo, en la atracción céntrica de persona-a-persona, él no se inflamase”, “entre un matrimonio socialmente polarizado hacia la reproducción, y una perfección religiosa siempre presentada, teológicamente, en términos de separación, una tercera vía (no digo media, sino superior) no falta, ciertamente...”  de Le Féminin ou l’unitif(1950). Y bien, después del “concilio” Vaticano II, las ideas de Teilhard de Chardin penetraron en los seminarios, donde viene enseñada “la integración afectiva sacerdotal”, “la oblatividad (la tendencia a donarse)”, es decir, “el tercer rostro de la sexualidad”, rostro que los sacerdotes y seminaristas debieran desarrollar para madurar en su propia sexualidad. Ya podemos captar algunos de los antecedentes que, junto a la persistente predicación de la eliminación del pecado original y sus efectos en el ser humano, del pecado, del juicio y del infierno, por el Novus Ordo, han dado luz verde a los desórdenes sexuales actuales entre el clero modernista. 

CONCLUSIÓN

Para concluir, volvámonos a la clara y segura voz de la Santa Madre Iglesia, que se sonaba inequívoca hasta la muerte de Pío XII. Por ejemplo, escuchemos a un verdadero Papa y, además, Santo, San Pío X, hablando de los modernistas con la infalibilidad del auténtico Magisterio, en su magistral Encíclica Pascendi: “Tales hombres [los modernistas] se extrañan de verse colocados por Nos entre los enemigos de la Iglesia. Perono se extrañará de ello nadie que, prescindiendo de las intenciones, reservadas al juicio de Dios, conozca sus doctrinas y su manera de hablar y obrar. Son seguramente enemigos de la Iglesia, y no se apartará de lo verdadero quien dijere que ésta no los ha tenido peores. Porque, en efecto, como ya hemos dicho, ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro. Este grandísimo Papa, en 1907 ya veía hacia adelante lo que se avecinaba y habría de padecer nuestra Santa Iglesia a causa de los modernistas; primero infiltrada, luego logrando un “concilio” largamente esperado por ellos, el Vaticano II, y, finalmente, en nuestros propios tiempos, en poder de nuestros lugares santos, seminarios, universidades, colegios, institutos, Curia Romana, y hasta sentados en la misma Sede de Pedro; lugares católicos desde donde, con estilo enrevesado, propio del modernismo, esparcen sus errores a los fieles y el mundo entero.



“Christus vincit, Christus regnat et Christus imperat”

martes, 4 de septiembre de 2018

El Pueblo de Dios "Bergogliano"




El 31 de Mayo de 2018, Francisco/Bergoglio dirigió una carta titulada “Al Pueblo de Dios que peregrina en Chile”. Sobra decir que el estilo difuso y confuso del texto, propio de un modernista en descampado, está plagado de formas y expresiones totalmente ajenas al estilo claro y bien definido que es propio de la Iglesia. 

Pero, ¿qué es el “Pueblo santo de Dios” para Bergoglio? Al dirigirse al “Pueblo de Dios” ¿se está dirigiendo, inequívocamente, a los miembros de la Iglesia católica? Para encontrar la respuesta hay que remitirse a las fuentes autorizadas de la nueva religión que encabeza Bergoglio, es decir, al “concilio” Vaticano II y al Catecismo de 1983; entonces descubriremos el error de la “nueva eclesiología” impuesta por el “magisterio” modernista.

Es necesario, en primer lugar, exponer los principios superiores, que emanan de esas mismas fuentes y que están en la base de las nuevas enseñanzas. En efecto, el primer principio modernista, fijado por el Vaticano II es: “El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre”(Gaudium et Spes, n. 22), principio precisado por Wojtyla de la siguiente manera: “...están incluidos [los hombres]en el gran y único diseño de Dios, en Jesucristo ‘que, en cierto modo, se ha unido con todo hombre’ (GS, n. 22) aún cuando no sea consciente” (Discurso a la Curia Romana sobre el Encuentro de Asís. 22 de diciembre 1986): es decir, toda la humanidad, a pesar del pecado, permanecería unida a Dios; cada persona individual estaría inconscientemente unida a Cristo, sí, ¡cada ser humano! El segundo gran principio de la hoja de ruta modernista con relación a nuestro tema es: “La única Iglesia de Cristo...subsiste en la Iglesia Católica (Lumen Gentium, n. 8), proposición totalmente opuesta a la definición infalible de Pío XII en Mystici Corporis, en la cual Papa Pacelli afirma que la Iglesia de Cristo, el cuerpo Místico de Cristo, “es” (no subsiste en) la Iglesia Católica; luego, lo que subsiste en algo, también podría subsistir en otra cosa, en este caso también en las sectas protestantes o en los cismáticos ortodoxos, por ejemplo. 

La necesidad de esos “nuevos principios eclesiológicos” impuestos por el Vaticano II, lo sabemos, obedece al largamente añorado plan de los modernistas por implantar el “Ecumenismo” como, de hecho, se afirma en Unitatis Redintegratio II. 6: Esta reforma, pues, tiene una extraordinario importancia ecumenista…Muchas de las formas de la vida de la Iglesia…hay que recibirlas como prendas y augurios que felizmente presagian los futuros progresos del ecumenismo”.Y, así, en los textos de ese mismo “concilio” encontramos: 
·      “Así, pues, de todas las gentes de la tierra se compone el Pueblo de Dios, porque de todas recibe sus ciudadanos, que lo son de un reino, por cierto, no terreno, sino celestial”(Lumen Gentium, II. 13)
·      “Todos los hombres son llamados a esta unidad católica del Pueblo de Dios, que prefigura y promueve la paz y a ella pertenecen de varios modos y se ordenan, tanto los fieles católicos como los otros cristianos, e incluso todos los hombres en general...”(Lumen Gentium, II. 13)
·      “Los que todavía no recibieron el Evangelio, están ordenados al Pueblo de Dios por varias razones. En primer lugar, por cierto, aquel pueblo a quien se confiaron las alianzas y las promesas y del que nació Cristo según la carne (cf. Rom., 9,4-5); pueblo, según la elección, amadísimo a causa de los padres; porque los dones y la vocación de Dios son irrevocables (cf. Rom., 11,28-29). Pero el designio de salvación abarca también a aquellos que reconocen al Creador, entre los cuales están en primer lugar los musulmanes, que confesando profesar la fe de Abraham adoran con nosotros a un solo Dios, misericordiosos, que ha de juzgar a los hombres en el último día. Este mismo Dios tampoco está lejos de otros que entre sombras e imágenes buscan al Dios desconocido...”(Lumen Gentium, II. 16)
·      “Todo esto [bienes con que la Iglesia se edifica y vive],que proviene de Cristo y a El conduce, pertenece por derecho a la única Iglesia de Cristo[que es mayor que la Iglesia católica](Unitatis Redintegratio, I. 3)
·      Creemos que el Señor entregó todos los bienes de la Nueva Alianza a un solo colegio apostólico, a saber, el que preside Pedro, para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la tierra, al que tienen que incorporarse totalmente todos los que de alguna manera pertenecen ya al Pueblo de Dios(Unitatis Redintegratio, I. 3)

Por otra parte, el Catecismo de 1992 de Juan Pablo II, enseña:

·   1.2.3.816.- Esta Iglesia, constituida y ordenada en este mundo como una sociedad, subsiste en ["subsistit in"] la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él" (Lumen Gentium, n. 8)
·     1.2.3.816.- El decreto sobre Ecumenismo del Concilio Vaticano II explicita: "Solamente por medio de la Iglesia católica de Cristo, que es auxilio general de salvación, puede alcanzarse la plenitud total de los medios de salvación. Creemos que el Señor confió todos los bienes de la Nueva Alianza a un único colegio apostólico presidido por Pedro, para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la tierra, al cual deben incorporarse plenamente los que de algún modo pertenecen ya al Pueblo de Dios" (Unitatis Redintegratio, n. 3)
·    1.2.3.818.- Los que nacen hoy en las comunidades surgidas de tales rupturas "y son instruidos en la fe de Cristo, no pueden ser acusados del pecado de la separación y la Iglesia católica los abraza con respeto y amor fraternos... justificados por la fe en el bautismo, se han incorporado a Cristo; por tanto, con todo derecho se honran con el nombre de cristianos y son reconocidos con razón por los hijos de la Iglesia católica como hermanos en el Señor" (Unitatis Redintegratio, n. 3)
·  1.2.3.832.- Esta Iglesia de Cristo [que es mayor que la Iglesia católica]está verdaderamente presente en todas las legítimas comunidades locales de fieles, unidas a sus pastores. Estas, en el Nuevo Testamento, reciben el nombre de Iglesias... En ellas se reúnen los fieles por el anuncio del Evangelio de Cristo y se celebra el misterio de la Cena del Señor
·      1.2.3.838.- La Iglesia se siente unida por muchas razones con todos los que se honran con el nombre de cristianos a causa del bautismo, aunque no profesan la fe en su integridad o no conserven la unidad de la comunión bajo el sucesor de Pedro" (LG 15). "Los que creen en Cristo y han recibido ritualmente el bautismo están en una cierta comunión, aunque no perfecta, con la Iglesia católica" (Unitatis Redintegratio, n. 3)
·    1.2.3.839.- Los que todavía no han recibido el Evangelio también están ordenados al Pueblo de Dios de diversas maneras (judíos, musulmanes, religiones no cristianas)
·      2.2.1.1267.- El Bautismo incorpora a la Iglesia. De las fuentes bautismales nace el único pueblo de Dios de la Nueva Alianza.
·  2.2.1.1271.-El Bautismo constituye el fundamento de la comunión entre todos los cristianos, e incluso con los que todavía no están en plena comunión con la Iglesia católica: "Los que creen en Cristo y han recibido ritualmente el bautismo están en una cierta comunión, aunque no perfecta, con la Iglesia católica... justificados por la fe en el bautismo, se han incorporado a Cristo; por tanto, con todo derecho se honran con el nombre de cristianos y son reconocidos con razón por los hijos de la Iglesia Católica como hermanos del Señor" (UR 3). "Por consiguiente, el bautismo constituye un vínculo sacramental de unidad, vigente entre los que han sido regenerados por él" (Unitatis Redintegratio, n. 22)

Además, en el Código de Derecho Canónico de 1983 de Wojtyla, leemos:

·      2   2, 1, 204
o  § 1. Son fieles cristianos quienes, incorporados a Cristo por el bautismo, se integran en el pueblo de Dios, y hechos partícipes a su modo por esta razón de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, cada uno según su propia condición, son llamados a desempeñar la misión que Dios encomendó cumplir a la Iglesia en el mundo.
o  § 2.   Esta Iglesia, constituida y ordenada como sociedad en este mundo, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él.

·      2,  2,  383 
o  § 3.    [El Obispo] debe mostrarse humano y caritativo con los hermanos que no estén en comunión plena con la Iglesia católica, fomentando también el ecumenismotal y como lo entiende la Iglesia.


     Volvemos a preguntar, entonces, ¿Qué es el “Pueblo santo de Dios” para Bergoglio? Cuando él se dirige al “Pueblo de Dios” ¿se está dirigiendo acaso a los miembros de la Iglesia católica?

     Para responder a la luz de la doctrina impuesta por el “magisterio” conciliar, y post-conciliar, que acabamos de señalar más arriba, bastaría con decir que Bergoglio no sólo no ha rechazado el Concilio Vaticano II, sino que, además, al igual que todos sus predecesores, a partir de Pablo VI, lo aplica fielmente en sus actos y palabras; esto, por sí sólo ya sería suficiente para demostrar que Bergoglio se aparta absolutamente de la Fe católica en su concepción sobre la Iglesia, único Pueblo santo de Dios; sin embargo, al respecto, podemos adjuntar algunas de sus propias  declaraciones; por ejemplo:
·      7 DE MARZO DE 2015
Al conmemorar el 50º aniversario de la primera vez que un Papa celebró la Misa en lengua vernácula después del Concilio Vaticano II, el Papa Francisco dijo: "No se puede volver atrás...Fue realmente un movimiento valiente de la iglesia para acercarse al pueblo de Dios...".   (REPORTERO CATÓLICO NACIONAL)
·      18 DE NOVIEMBRE DE 2016
Cuando se le preguntó acerca de los críticos que acusan al Papa de "Protestantizar" la Iglesia Católica, Francis dijo: 'No pierdo el sueño por ello'. Insistió en que sigue el modelo del Concilio Vaticano II...(LA STAMPA/NATIONAL CATHOLIC REPORTER/AVVENIRE)
·      24 DE AGOSTO DE 2017
El Papa Francisco dice con autoridad magisterial: La reforma litúrgica del Vaticano II es irreversible'(REVISTA AMÉRICA)
·      9 DE OCTUBRE DE 2017
El derecho canónico debe servir a la visión de la Iglesia del Vaticano II, dice el Papa - En un mensaje a una conferencia de derecho canónico en Roma, el Papa Francisco dijo que el derecho canónico puede y debe ser un instrumento para implementar la visión del Concilio Vaticano II. Dijo que debería promover "la colegialidad; la sinodalidad en el gobierno de la iglesia; la valoración de las iglesias particulares; la responsabilidad de todos los fieles cristianos en la misión de la iglesia; el ecumenismo; la misericordia y la cercanía como principio pastoral primario; la libertad religiosa individual, colectiva e institucional; un secularismo saludable y positivo; (y) una colaboración saludable entre la iglesia y la sociedad civil en sus diversas expresiones". (CRUX)

 Luego, está claro que también Bergoglio aplica a ultranza el espíritu y la letra del “concilio” Vaticano II a la Iglesia. Y ¿por qué es importante insistir en esto? Pues, porque, como lo he señalado en otras ocasiones, el “concilio” Vaticano II significó, y significa” un cambio substancial para la Iglesia católica; inauguró y definió otra religión, otra “iglesia”, por lo tanto, otra “fe”, otra naturaleza, otro culto y liturgia, otra legislación, otros sacramentos, otro “sacerdocio”, otro fin.

     Ahora bien, en cuanto al “Pueblo de Dios”, a la luz de los testimonios de las propias fuentes del “magisterio” modernista citados más arriba, hay que decir que, ni para el “concilio”, ni para el Código de Derecho Canónico de 1983, ni para el Catecismo de 1992, ni para los “papas conciliares” predecesores de Bergoglio, ni para Bergoglio, el Pueblo de Dios coincide exactamente con los miembros de la Iglesia católica, Cuerpo Místico de Cristo, la sola Iglesia por Él fundada, como enseña la doctrina católica bimilenaria. Y, así, citemos, como ilustración, una vez más, las propias palabras de Bergoglio, por ejemplo:

·      9 DE JULIO DE 2014
En un almuerzo privado, el Papa Francis le dijo a Brian Stiller de la Alianza Evangélica Mundial: “No estoy interesado en convertir a los evangélicos al catolicismo...”  (ALIANZA EVANGÉLICA MUNDIAL)
·      16 DE NOVIEMBRE DE 2015
En una emotiva visita ecuménica a la iglesia evangélica luterana de Roma el pontífice manifestó: ¿No tenemos el mismo Bautismo? Y si tenemos el mismo bautismo, debemos caminar juntos. (REPORTERO CATÓLICO NACIONAL)
·      30 DE NOVIEMBRE DE 2015
Uno de los valores más grandes es la fraternidad entre nosotros. Todos somos hijos de Dios.Tenemos el mismo padre.
·      7 DE ENERO DE 2016
En el primer video de oración, el Papa Francisco dice: 'Muchos piensan diferente, sienten diferente, buscan a Dios o se encuentran con Dios de diferentes maneras. En esta multitud, en esta gama de religiones, sólo hay una certeza que tenemos para todos: todos somos hijos de Dios". (AGENCIA DE NOTICIAS CATÓLICA)
·      18 DE ENERO DE 2016
El Papa Francisco saluda a la delegación ecuménica - dijo el Papa Francisco a la Delegación Luterana de Finlandia -'De manera especial, podemos agradecer al Señor por los frutos del diálogo entre luteranos y católicos. Pienso en particular en el documento común sobre la justificación en la vida de la Iglesia.Construyendo sobre estos cimientos, vuestro diálogo está haciendo progresos prometedores hacia una comprensión compartida, a nivel sacramental, de la Iglesia, la Eucaristía y el Ministerio".  (NOTICIAS.VA)
·      1 DE OCTUBRE DE 2016
El Papa Francisco dijo: 'Hay un pecado muy grave contra el ecumenismo: el proselitismo'[léase: conversión]
·      13 DE OCTUBRE DE 2016
El Papa Francisco también dijo al grupo [de luteranos alemanes] que el proselitismo era una amenaza potencial para la unidad cristiana, diciendo: 'Lo último que deben hacer, es decir, convencer'. No está bien convencer a alguien de tu fe. El proselitismo es el veneno más fuerte contra el camino del ecumenismo".(VATICAN/AP PHOTO/ROME REPORTS/ANSA)
·      31 DE OCTUBRE DE 2016
El Papa Francisco y el Obispo Mounib Younan, Presidente de la Federación Luterana Mundial firmaron una Declaración Conjunta el 31 de octubre de 2016 en la que católicos y luteranos se comprometieron a continuar su diálogo a fin de eliminar los obstáculos que les impiden alcanzar la plena unidad: “...Debemos reconocer con la misma honestidad y amor que nuestra división nos distanció de la intuición primordial del pueblo de Dios, que naturalmente anhela ser uno...”
·      2 DE MAYO DE 2017
El Papa Francisco ha invitado a miles de carismáticos católicos y miembros de iglesias pentecostales y evangélicas a Roma para celebrar Pentecostés. (SERVICIO CATÓLICO DE NOTICIAS)
·      19 DE OCTUBRE DE 2017
El Papa Francisco elogia a Juan Wesley (Fundador de los Metodistas) - El Papa Francisco dijo que su ejemplo convirtió a mucha gente a Dios. No podemos dejar de regocijarnos' cuando el Espíritu Santo obra a través de otras denominaciones cristianas, añ adió el Papa, ya que también nos ayudan a acercarnos más al Señor. Sin embargo, concluyó diciendo que no podemos crecer en santidad sin "crecer en comunión".
·     15 DE ABRIL DE 2018
Hablando con los niños que asisten al catecismo de San Paolo della Croce, el Papa Francisco dijo: "Todos somos hijos de Dios, todos, incluso los no bautizados, sí, incluso los que creen en otras religiones, o los que tienen ídolos...” (LA STAMPA)
·      24 DE MAYO DE 2015: 
    "Tengo ganas de decir algo que puede sonar controvertido, o incluso herético, tal vez. Pero hay alguien que "sabe" que, a pesar de nuestras diferencias, somos uno. Es él quien nos persigue. Es él quien persigue a los cristianos hoy, él quien nos unge con (la sangre del) martirio. Sabe que los cristianos son discípulos de Cristo: ¡que son uno, que son hermanos! No le importa si son evangélicos, ortodoxos, luteranos, católicos o apostólicos... ¡no le importa! Son cristianos".  (MENSAJE DE RADIO VATICANO)

Conclusión.

     El Concilio Vaticano II (1962-1965) fue concebido con un único fin: consagrar el ecumenismo, es decir, eliminar el dogma católico para tender a una única religión mundial. Ya Dom Beauduin (1873-1960), un benedictino modernista maniático del “ecumenismo”, antes del “concilio”, había declarado. “De lo que tenemos necesidad es un Papa que convoque un Concilio y consagre el ecumenismo”.Y también fue él que desarrolló la distinción entre Cuerpo Místico de Cristo e Iglesia Católica Romana, siendo la primera la Iglesia General de Cristo, más amplia que la Católica, es decir, es el concepto doctrinal de la nueva eclesiología del Concilio Vaticano II (Lumen Gentium) que más arriba hemos mencionado, y tan querido por Juan Pablo II: mediante su encarnación Cristo se ha unido con todos los hombres, por lo tanto, todos los hombres son miembros del Cuerpo Místico. En este sistema, que es, como hemos visto, el sistema de Bergoglio, el rol de la Iglesia no es el de buscar la conversión de las personas, de tal forma que renuncien a sus errores y abracen la verdad en el catolicismo (acto repugnante para el modernista Bergoglio, crimen atroz llamado por él “proselitismo”), sino el de hacerlas conscientes de su irrenunciable incorporación a este gran Cuerpo Místico humanitarístico universal, del cual la Iglesia católica, en realidad el único y verdadero Pueblo de Dios, no es sino sólo una parte. 

Luego, antes del “concilio Vaticano II”, ningún no-católico era considerado un fiel de Cristo, porque quien se separa de la Iglesia está separado de Cristo. Este dogma católico no es verdad para Bergoglio, para quien, el “Pueblo de Dios” es, simplicitertoda la humanidad que, lo sepa o no, está unida a Cristo en virtud de la encarnación del Verbo.